Laboratorio de simulación clínica
Hablar del Centro de Simulación Clínica de la Universidad San Sebastián no es solo hablar de infraestructura. Es hablar de cómo se forma un profesional antes de enfrentarse a un paciente real.
En Santiago, este espacio nació como parte de un proyecto que comenzó en 2017 con una idea clara: entrenar mejor, practicar más y equivocarse donde corresponde… en un entorno seguro. Con el tiempo, el proyecto creció y hoy también está presente en Concepción, Valdivia y Puerto Montt, con instalaciones amplias, modernas y pensadas al detalle. Más de 2.500 metros cuadrados equipados para simular la realidad clínica con un nivel impresionante de precisión.
Aquí los estudiantes no observan. Hacen.
El Hospital de Simulación Clínica e Innovación en Salud está certificado como Centro de Entrenamiento Internacional por la American Heart Association. Eso no es un sello decorativo; es un estándar alto, exigente, que respalda la calidad del entrenamiento.
En estas salas se pueden recrear múltiples escenarios: un parto complejo, una reanimación avanzada, una emergencia respiratoria como las que dejó la pandemia. Los simuladores responden, cambian signos vitales, “empeoran” si la decisión no es correcta. Y ahí ocurre el aprendizaje real.
Lo potente es que el acceso comienza temprano. Desde los primeros años, estudiantes de medicina, enfermería, odontología, psicología y otras carreras de la salud entrenan habilidades técnicas, comunicación, trabajo en equipo. Aprenden a priorizar, a liderar, a coordinar. Y sí, también a manejar el estrés.
Practicar en simulación no es un lujo. Es una herramienta concreta para disminuir errores cuando el escenario es real. Permite reflexionar, repetir, corregir. Sin poner en riesgo a nadie.
Además, el centro no solo invierte en tecnología. Ha incorporado sistemas de gestión de calidad y programas de desarrollo docente para asegurar que la metodología se utilice bien, que se evalúe con criterio y que el aprendizaje sea medible.
Como ha señalado la directora general de Simulación e Innovación, Marlova Silva, la pandemia dejó algo claro: la simulación clínica no es un complemento, es una necesidad. Demostró ser una herramienta clave para preparar profesionales capaces de responder en contextos críticos, inciertos y cambiantes.
En definitiva, este laboratorio no solo entrena habilidades. Forma criterio, fortalece la confianza y construye seguridad antes de que el estudiante esté frente a su primer paciente real.