Cuando un paciente con hemorragia intracerebral comienza a deteriorarse neurológicamente y aparece la sospecha de hipertensión endocraneana (HEC), la urgencia es clara: ganar tiempo.
Tiempo para neurocirugía. Tiempo para drenaje ventricular. Tiempo para estabilizar.
Y en ese escenario aparece una pregunta muy frecuente en urgencias y neurocrítico:
¿La solución salina hipertónica (SSH) funciona mejor en bolos intermitentes o mediante infusión continua?
La respuesta corta es menos emocionante de lo que uno quisiera: no hay un ganador claro.
Hasta hoy, no existe evidencia sólida que demuestre que una estrategia sea claramente superior a la otra en hemorragia intracerebral espontánea. La mayoría de los estudios provienen de traumatismo craneoencefálico (TCE) o poblaciones neurocríticas mixtas.
Pero eso no significa que no podamos sacar conclusiones útiles para la práctica clínica.
Cuando el problema es inmediato: el rol de los bolos
En un paciente que se deteriora, hace anisocoria, empeora el Glasgow o tiene signos de herniación inminente, el tiempo importa.
Aquí es donde los bolos de solución salina hipertónica tienen más sentido fisiológico y clínico.
La lógica es simple: crear rápidamente un gradiente osmótico, movilizar agua fuera del parénquima cerebral y disminuir la presión intracraneana en minutos.
Las concentraciones más utilizadas suelen ser:
- SSH 3%
- SSH 7,5%
- SSH 23,4% (habitualmente reservada para escenarios más graves)
¿El resultado? En distintas cohortes neurocríticas se ha observado:
- Descenso promedio de la PIC cercano a 7 mmHg
- Reducción relativa aproximada de 20–30%
- Inicio de acción rápido, habitualmente en minutos
El problema es que el efecto suele ser transitorio. A veces alcanza. Otras veces… no tanto.
¿Y la infusión continua?
La idea detrás de la infusión continua es distinta.
No busca apagar el incendio del minuto a minuto, sino mantener cierto control del edema cerebral y evitar grandes fluctuaciones osmóticas.
Por eso, en neuroUCI muchas veces se titula SSH al 3% buscando metas relativamente estables:
- Sodio sérico: 145–155 mEq/L
- Osmolaridad sérica: 310–320 mOsm/kg
¿Funciona mejor?
Por ahora, la respuesta parece ser no de forma convincente.
La infusión continua logra sodios más estables y podría ayudar a sostener un gradiente osmótico en edema persistente. Sin embargo, hasta hoy no ha demostrado:
- Menor mortalidad
- Mejor desenlace funcional
- Menor estancia en UCI
- Mejor control de PIC frente a bolos
Y además tiene un costo fisiológico: más exposición osmótica acumulada y mayor tendencia a:
- Hipernatremia sostenida
- Hipercloremia
- Acidosis metabólica hiperclorémica

Entonces… ¿qué hacemos en la práctica?
Si el paciente tiene una crisis de HEC, deterioro neurológico o signos de herniación:
Bolo intermitente.
Es rápido, lógico y probablemente la mejor estrategia de rescate.
Si el paciente está en neuroUCI, con monitorización estrecha y edema cerebral persistente:
La infusión continua puede tener un rol, especialmente como estrategia de mantención bajo protocolos definidos.
Y aquí probablemente está el punto más importante: no son estrategias enemigas.
Muchas veces se complementan.
Un paciente puede recibir bolos iniciales para rescate y luego pasar a una infusión titulada en un entorno controlado.
Lo que sí sabemos (y conviene recordar)
1. No hay ganador claro
La evidencia disponible no demuestra superioridad definitiva entre bolos e infusión continua.
2. El bolo parece mejor para el rescate
Especialmente cuando el deterioro es agudo y cada minuto importa.
3. La infusión es más una estrategia de mantención
Puede sostener metas osmóticas, aunque sin demostrar mejores outcomes clínicos.
4. El monitoreo importa más que el método
El verdadero riesgo está en hipernatremia excesiva, hipercloremia y complicaciones metabólicas.
5. La SSH no resuelve el problema
Ayuda a ganar tiempo. La terapia definitiva sigue siendo tratar la causa.
Conclusión
En adultos con hipertensión endocraneana secundaria a hemorragia intracerebral espontánea, la evidencia actual no demuestra una superioridad clara entre bolos intermitentes e infusión continua de solución salina hipertónica.
En la práctica, los bolos parecen más útiles como estrategia de rescate urgente, mientras que la infusión continua puede tener un rol como mantención neurocrítica seleccionada.
En otras palabras: bolo para apagar el incendio; infusión para intentar evitar que vuelva a encenderse. Pero ninguna reemplaza el tratamiento definitivo.
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